Tipos de cambio y precios

Publicado en el diario “El Nacional” de Caracas. Jueves 4 de mayo de 2017

 

Recientemente se han conjugado varios factores negativos que han influido en el comportamiento del tipo de cambio paralelo, elevándolo de forma intensa. La exacerbación política que se vive en el país; el mantenimiento de los precios petroleros en niveles bajos, lo que acrecienta la duda de que los esfuerzos de la OPEP y de otros países exportadores para apuntalarlos a través de recortes de producción darán los resultados deseados; los bajos niveles de reservas internacionales; la expansión astronómica de la liquidez debido al financiamiento de gasto público deficitario por el BCV; la caída sostenida de los volúmenes de producción y de exportación de petróleo; y la mayor demanda de divisas en el mercado libre debido, en parte, a la búsqueda de cobertura contra futuros encarecimientos y escasez de las mismas, son algunos de esos factores perturbadores.

Ese comportamiento cambiario, a su vez, se refleja sobre la inflación, ya que al aumentar el precio del dólar en el mercado paralelo se encarecen los bienes y servicios que se adquieren en el exterior con esas divisas. Adicionalmente, las restricciones cada vez más severas para acceder a los dólares preferenciales hacen que los importadores privados tengan que acudir al mercado paralelo para adquirir las divisas que requieren, haciendo que sus costos aumenten de forma considerable, pues los bienes que antes podían importar con dólares preferenciales, ahora los tienen que comprar con dólares mucho más costosos. No solo eso. Dada la incertidumbre acerca de la accesibilidad a los dólares preferenciales en el futuro, el establecimiento de los precios de los bienes que hoy se producen tiene que basarse en los costos esperados de reposición, los cuales, a su vez, dependen en gran medida de las expectativas acerca del comportamiento futuro del tipo de cambio libre.

Como ya lo hemos explicado en múltiples ocasiones, un productor que esté produciendo con insumos que adquirió en el pasado con dólares preferenciales, no puede establecer el precio de esos bienes basado en los costos en que incurrió al adquirir esas divisas, pues cuando tenga que reponer los insumos que hoy está utilizando, muy probablemente no lo podrá seguir haciendo con divisas subsidiadas, sino que tendrá que hacerlo con dólares libres que adquiera a una tasa de cambio mucho mayor que las oficiales, e incluso más alta que la cotización actual en el mercado paralelo, por lo que tiene que aumentar sus precios hoy, para disponer mañana de la cantidad de bolívares que requerirá para comprar los dólares, pero a un precio substancialmente mayor. Si no lo hace, se estaría condenando a sufrir grandes pérdidas en el futuro, que incluso lo podrían llevar a la quiebra.

Esta no es la descripción de un escenario que podría presentarse o no en el futuro; es la realidad actual. Dado que la cantidad de dólares preferenciales que se le liquida a las empresas importadoras privadas se ha desplomado, al punto de estar hoy por debajo de 7 millones de dólares por día,  es lógico inferir que esas organizaciones están acudiendo al mercado paralelo para obtener las divisas que necesitan. Esto ha hecho que, de acuerdo a estimaciones de Ecoanalítica, el tipo de cambio promedio de las importaciones privadas haya pasado de 131 bolívares por dólar en 2015 a 625 en 2016, y que este año pueda estar por encima de 3.000.  Ante las expectativas de que en el futuro previsible la disponibilidad de divisas subsidiadas seguirá siendo muy escasa, dados los deprimidos precios petroleros y los elevados pagos por servicio de deuda pública externa, los empresarios, al momento de establecer los precios de sus productos, tendrán que tomar en consideración la posible continuación del encarecimiento del dólar paralelo, y la creciente dependencia de este para la realización de sus compras foráneas. De no hacerlo, estarían arriesgando la supervivencia de sus empresas.

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